Muchos creemos firmemente que las organizaciones son seres vivos, que nacen y se desarrollan en interacción con su entorno. Es habitual encontrar tal tipo de afirmaciones en la literatura de management o gestión empresarial ya desde los años 70 hasta nuestros días (Peter Senge, Arie de gueus,.....).
En A+g, este concepto biológico de empresa que compartimos nos ha llevado a cuestionarnos si sería posible aprender de la experiencia de 4 millones de años con la que cuenta la Naturaleza y el tipo de soluciones de organización que han tenido más éxito en la evolución y que han dado lugar a los entes biológicos que ahora conocemos. Nos planteamos si podríamos aprender algo en relación al éxito biológico o competitividad de nuestras organizaciones:
En una primera aproximación a las ciencias de la vida, tan pronto como nos preguntamos cual es la característica que define a todo ser vivo y que lo diferencia de la materia inerte, nos encontrándonos con un concepto clave: LA AUTOPOIESIS. Parece que los seres vivos nos caracterizamos por ser seres autopoiéticos.
Este término - autopoiesis- fué un concepto desarrollado por los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela y se refiere una propiedad esencial de lo viviente: la autoconstrucción o la autoproducción. Un ser vivo no es sino una red de procesos u operaciones (que lo define como tal y lo hace distinguible de los demás sistemas), y que puede crear o destruir elementos del mismo sistema, como respuesta a las perturbaciones del medio en el que vive.
El ser vivo tiene la capacidad de construirse a sí mismo a partir de un intercambio de materia y energía con el entorno.
Tenemos pues, dos características básicas de los sistemas vivos, entendidos como sistemas autopoiéticos:
- Son sistemas autónomos, auto-organizados, que se construyen a sí mismos
- Al mismo tiempo, interactúan de forma continua con el entorno. Experimentan, por tanto, la paradoja de la autonomía y la dependencia.
Aplicado este concepto a la Comunidad Económico Social de Trabajo (CEST) que es la empresa, el concepto de autopoiesis sirve para explicar al mismo tiempo la conservación y el cambio de la identidad de ésta como sistema social. La CEST conserva un mismo ADN desde su estado inicial de embrión hasta su fase de madurez y en su interacción con el entorno, va desarrollando órganos, funciones, departamentos, procesos, que permiten su supervivencia y desarrollo.
En principio, el desarrollo de la organización de dichas células, órganos y procesos podría adoptar diversas formas, con un mayor o menor nivel de organización, control, intervención y centralización de dicha organización.
Parece que, en la naturaleza la autoproducción de los individuos ha optado por opciones de autoorganización y descentralización, entre todas las que podría haberse realizado. Los seres vivos exitosos en la evolución muestran organizaciones descentralizadas, modulares y autoorganizadas, que conforman una red de procesos que los mantienen con vida.





